Símbolos

La Cofradía viste túnica de terciopelo color rojo sangre, con cíngulo negro, capa negra de raso con vistas blancas, capillo, calcetines y guantes blancos y zapatos negros. La razón de tales colores radica en su contenido simbólico: El rojo simboliza la sangre martirial del Señor, derramada en la Pasión y el negro representa el luto que su muerte genera en el hombre y en el mundo; pero lejos de quedarnos en la mera expresión de ese sentimiento de dolor, se ha querido representar con el otro color utilizado por la Cofradía, el blanco, -que atraviesa enteramente la indumentaria procesional del cofrade, de la cabeza a los pies- la esperanza cierta en una Resurrección que rasga las tinieblas y transforma la muerte en vida.

Boceto original de la túnica realizado por Aurora Gutiérrez. Archivo Eduardo de Paz.

Es importante destacar el emblema de la Cofradía, bordado en oro sobre raso negro, de grandes dimensiones y que se lleva en el costado derecho, sobre la capa. La razón de dichas características, extrañas al ámbito de la Semana Santa Leonesa, tiene también un sentido simbólico: actúa a modo de sello o marca bien visible que recuerda a los hermanos y a cuantos los ven la única razón de su procesionar: la conmemoración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, reflejado en el emblema que contiene las tres cruces del Calvario, la corona de espinas y los tres clavos, enmarcado todo ello por un óvalo. Dichos emblemas son bordados desde nuestros orígenes por las RR.MM. Benedictinas de Sta. Mª de Carbajal y presentan además una curiosa peculiaridad: a fin de permitir la inmediata identificación por todos los hermanos de los miembros de la Junta de Seises y del Abad en sus diversas funciones de organización, los emblemas de los Seises van provistos de un doble óvalo, y de uno triple el del Abad, siendo éste el único que puede conservarlo honoríficamente al término de su mandato.